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Cuando la protección convencional ya no es defendible

Toma de decisiones de ingeniería bajo escenarios extremos de fallo de transformadores

Contexto ejecutivo

En entornos energéticos de alto riesgo, la protección de transformadores ya no es un tema puramente técnico.

Cuando los activos son grandes, llenos de petróleo y están empebidos en entornos restringidos o sensibles, la cuestión no es si existen sistemas de protección — sino si las decisiones detrás de su selección siguen siendo defendibles cuando ocurre una verdadera falla interna.

Esta visión examina cómo convergen el juicio de ingeniería, la evidencia de validación y las consideraciones de gobernanza cuando los enfoques convencionales de protección alcanzan sus límites.

El desafío a la decisión

En los sectores de infraestructuras críticas, los operadores se enfrentan a un dilema recurrente:

  • Los sistemas de protección suelen diseñarse en torno a la detección y la respuesta,
  • mientras que los eventos catastróficos de transformadores son impulsados por mecanismos rápidos y internos de fallo físico.

Los arcos eléctricos, la rápida generación de gas, el aumento dinámico de la presión y la ruptura mecánica se desarrollan en milisegundos — frecuentemente más rápido de lo que pueden actuar los relés, disyuntores o sistemas de extinción de incendios.

En estos escenarios, los responsables de la toma de decisiones deben afrontar una cuestión fundamental de gobernanza:

¿Es la estrategia de protección seleccionada justificable — técnica, regulatoria y contractualmente — si el activo fracasa a pesar de cumplir con los estándares existentes?

Donde se rompe la gobernanza convencional

En varios casos industriales documentados, las investigaciones han demostrado que:

  • El cumplimiento de las normas aplicables no evitó una escalada catastrófica,
  • Los sistemas de mitigación de incendios abordaron las consecuencias, pero no el evento físico que inició el evento,
  • Las estrategias de protección se basaban en supuestos que no estaban alineados con la dinámica real interna de fallos.

Esto crea una brecha de gobernanza:

  • los sistemas pueden ser conformes,
  • Sin embargo, las decisiones quedan expuestas una vez que la realidad física prevalece sobre la intención de diseño.

Replantear la protección como una decisión defendible

En respuesta, algunos operadores y autoridades han modificado sus criterios de evaluación.

En lugar de preguntar «¿Es la solución compatible?», preguntan:

  • ¿Se ha validado el comportamiento de protección bajo condiciones representativas de fallo interno?
  • ¿Son compatibles los tiempos de activación con fenómenos de presión dinámica, no con umbrales estáticos?
  • ¿El rendimiento se demuestra mediante pruebas a escala real o representativas, no mediante extrapolación?
  • ¿Se puede describir y justificar explícitamente el riesgo residual ante aseguradoras y reguladores?

Este replanteamiento transforma la protección de una elección de producto en una decisión de gobernanza basada en la física.

El papel de la demostración independiente

Un factor clave en la toma de decisiones defendibles es la disponibilidad de validación independiente.

Decisiones apoyadas por:

  • programas de pruebas de terceros,
  • simulaciones multifísicas alineadas con los mecanismos de fallo observados,
  • retroalimentación documentada en el campo a lo largo del tiempo,

tienen un peso fundamentalmente diferente en el análisis postincidente que aquellos basados únicamente en la intención de diseño o en las afirmaciones de catálogo.

En entornos regulados, la prueba no es opcional — es un requisito previo para la rendición de cuentas.

Implicaciones para operadores, aseguradoras y autoridades

Esta evolución tiene implicaciones directas:

  • Los operadores obtienen claridad sobre qué se puede prevenir y qué debe mitigarse.
  • Las aseguradoras pueden evaluar el riesgo basándose en comportamientos demostrados, no en suposiciones.
  • Las autoridades pueden distinguir entre el cumplimiento formal y la seguridad sustantiva.

En última instancia, la calidad de la gobernanza se revela no en la puesta en marcha, sino cuando un activo falla.

La contribución de SERGI

SERGI apoya a los actores de la infraestructura al tender puentes entre la realidad de la ingeniería y la responsabilidad en la gobernanza.

En lugar de promover conceptos genéricos de protección, SERGI contribuye a:

  • evaluaciones de ingeniería con fundamento físico,
  • Arquitecturas de protección basadas en validación,
  • documentación que respalde decisiones defendibles bajo escrutinio.

Porque en infraestructuras críticas, la responsabilidad no puede delegarse a supuestos.

 

 

Comprender qué se puede prevenir —y qué no— es la base de una gobernanza responsable de infraestructuras.

 

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